Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.
Sólo se ama lo que no se posee totalmente.
Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente.
Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.
Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.
Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado.
El arte de amar se reduce a decir exactamente lo que el grado de embriaguez del momento requiera.
Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no han sido concedidas a los hombres.